Otro Blog del Grupo Noticias en Tweets »» Sígueme en Facebook Sígueme en Twitter Suscríbete a NT Youtube Suscríbete Gratis Síguenos en Google +

lunes, 13 de septiembre de 2010

Ramos Allup: “Nosotros no estamos cantando fraude"

" Yo creo que en esta época es mucho más difícil resolver los problemas que en 1941"

ELVIA GÓMEZ
El Universal

Henry Ramos Allup es el secretario general de Acción Democrática, partido que hoy cumple 69 años de su fundación. En el marco de la campaña electoral, defiende el esfuerzo de unificación de la oposición y su línea personal de confrontar al presidente de la República porque se trata de una lucha de demócratas contra un caudillo.


-¿Qué dice de que AD mantiene vigentes sus lemas fundacionales: tierra, pan y trabajo en pleno siglo XXI?

-Cuando le preguntan a nuestros jóvenes por qué se inscribieron en un partido de 69 años, responden: "porque AD tiene mucho que defender, tiene principios, historia y tradición". Vienen al caso los eslóganes porque Hugo Chávez nos ha ubicado en una situación, que si bien no es idéntica, se parece a la Venezuela que exigió que los partidos modernos introdujeran cambios. Otra vez tenemos el problema de la tierra, el de la descentralización, el del trabajo y otros como el de la seguridad y los servicios públicos. Yo creo que en esta época es mucho más difícil resolver los problemas que en 1941 cuando estaba todo por hacerse. Ahora, todo hay que rehacerlo porque todo está destruido.

Cuando voy al interior del país veo que los problemas que se sienten en la zona metropolitana se agravan allí. Por ejemplo, la vialidad está totalmente destruida. Es imposible hacer en cualquiera de las carreteras de Venezuela el viaje en el tiempo previsto. El país está muy por detrás del que teníamos.


-¿La gente tiene clara percepción de quién es responsable de ese desastre?

-Absolutamente, la gente no es tonta, la gente ve que el presidente Chávez se presenta como jefe del Ejecutivo, del Legislativo, del Judicial, de las FANB, del BCV y, de ñapa, ven que las gobernaciones y alcaldías, incluyendo las chavistas, no reciben los recursos porque se ha recentralizado el país. Las encuestas dicen que el 82% -lo cual quiere decir que hay chavistas ahí- señalan que el principal problema es la inseguridad y más del 60% dice que la responsabilidad es de Chávez.


-¿Y esa conciencia se traduce en participación?

-Nosotros no tenemos logística para direccionar convocatorias ni hacer presión y en el interior del país los llenos son totales con las meras convocatorias boca a boca. Que más del 70% de la gente diga que va a votar en unas elecciones legislativas que no enganchan como las presidenciales, significa que están conscientes.

-Si la gente está tan clara, ¿qué importancia le da a las críticas de Leopoldo López a los mensajes de campaña de la MUD? Otros rechazan que se confronte al chavismo.

-El gran mensaje que ha transmitido la Mesa con bastante éxito es la unidad, que vamos con los mismos candidatos. Ya nadie anda pensando en control de calidad, que si fue por primarias, que si fue tarjeta única, ese es un debate ocioso, inútil y malsano. Ahora, esta es una elección polarizada porque el mismo Presidente ha planteado un proyecto hegemónico, lo cual supone imponerse sobre sus adversarios, entonces, en un ambiente así es imposible no confrontar. Chávez confronta y le da resultados porque representa un polo nítido, una política. El que vote por el PSUV está votando por lo que Chávez plantea y frente a eso nosotros proponemos que se vote por candidatos que lo harían diametralmente distinto. Es imposible divorciar la oferta de la crítica precedente. ¿Quién comprendería que nos apareciéramos solo con una oferta? La dinámica de la campaña nos lleva a tener que radicalizar nuestro discurso.

-El PSUV acusa a la Mesa de que va a cantar fraude.

-Esos son ataques absolutamente imaginarios e inventados. Ellos siguen enredando con cosas que uno no ha dicho para nada, esto se parece un poco al cuento del magnicidio. La última que oí fue que la oposición estaba saboteando el servicio eléctrico tirándole zapatos a los transformadores. Esto, que son cosas para la picaresca, para el chiste, no debe hacer que perdamos el centro: nosotros no estamos cantando fraude. Lo que hemos dicho es que auditadas las máquinas, conocidas todas las circunstancias del proceso, desde la integración del CNE hasta el Plan República, a conciencia estamos participando y creemos que podemos ganar si hacemos el trabajo. No se trata de que las máquinas conviertan los votos de un color en otro, nada de eso. Pero ya vimos mesas donde se produjeron cosas estadísticamente imposibles: 300 a 0. Hay que ir a las mesas a defender los votos de quien sea y que nadie vote por él, pero no hemos cantado fraude.


-¿Cabe la posibilidad de que por lo perverso del sistema electoral, la oposición el 26-S tenga más votos pero menos curules?

-Esa posibilidad cabe. Si eso se produce, sería la demostración más palmaria de que el sistema es perverso. Pero esto es un gran avance y esto no se termina el día de las elecciones. Si nosotros cometiéramos el error de llegar a esa Asamblea Nacional cada uno con su propio planteamiento, jugando a brillar con luz propia, eso sería terrible. Independientemente del número de diputados que tenga cada partido, nos tenemos que poner de acuerdo para tener coherencia y unidad de acción frente al Gobierno.


-Parte de la tarea está adelantada, existe una agenda parlamentaria acordada.

-Sí, pero además de la agenda parlamentaria están los debates políticos y de control. Esos son los espacios donde se pueden producir los vedetismos o las pisadas de manguera. Tenemos dos compromisos cerquita, las elecciones municipales y la megaelección de 2012 y allí el respaldo electoral depende de que la gente vea que cumplimos en la AN.


-El Gobierno está reactivo ante los temas que plantea la Mesa ¿cómo valora eso?

-Eso quiere decir exactamente que cuando uno plantea con base en la realidad un tema que está ocurriendo con vigor y fuerza, al Gobierno no le queda otra cosa que responder. Fíjate tú su desespero frente al problema de la seguridad, que no es ninguna fantasía, frente al de los servicios públicos o el de la propiedad. El Gobierno tiene que responder porque es el responsable exclusivo de lo que está ocurriendo. ¿Van a convencer Elías Jaua, Tarek El Aissami y Alí Rodríguez con que el Cicpc va a desplegar un plan extraordinario de defensa contra los sabotajes eléctricos? Todo el mundo sabe que estos son argumentos de ocasión porque se sienten desesperados por el problema. ¿Quién va a creer que esos transformadores en Palo Verde estallaron porque alguien les tiró un zapato? Lo patético es que este Gobierno lo que toca lo echa a perder o se lo coge. Este Gobierno ha logrado el antimilagro de que lo que mejor marchaba en este país ahora no funciona: Pdvsa y el Metro.


-Chávez se queja de que la Mesa no tiene jefe. Parece que resiente que no hay alguien con quien polarizar.

-Él busca polarizar porque esas son las características de su proyecto mesiánico, autoritario, megalomaníaco, unipersonal y populista en el sentido más estricto de la palabra. De ese lado lo que hay es un Gobierno a la imagen y semejanza de su jefe. De este lado no, porque en la oposición hay muchas organizaciones, tenemos desde marxistas-leninistas hasta neoliberales militantes y eso hace que tengamos que invertir más tiempo y esfuerzo y lo hemos logrado. Pero hay que decir también que estos son momentos de coincidencia política, esto no quiere decir que los adecos piensan como liberales y que los liberales piensan como marxistas o que todos pensamos como democratacristianos. Mantenemos nuestra diversidad pero nos hemos puesto de acuerdo para lograr objetivos políticos específicos: devolverle a la Asamblea Nacional su rol de poder independiente, contralor, legislador, de tratar de resolver problemas gravísimos como la descentralización y de presentar una opción de país distinta a esta. ¿Qué es lo que quiere Chávez, que nosotros busquemos al Chávez de este lado? Esta no es una pelea de caudillos, lo que nosotros planteamos es una pelea ante un caudillo donde tengan preminencia las instituciones, la vida civil y la demo- cracia.