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viernes, 20 de noviembre de 2015

Encuestas pronostican una tormenta perfecta en contra del gobierno


El anhelo de cambio de los venezolanos enfrentará maquinaria de fraude y ventajismo del chavismo. Antiguos simpatizantes del chavismo están dispuestos a ejercer el voto castigo. Ocho de cada 10 venezolanos están dispuesto a votar contra Maduro.

MIGUEL GUTIERREZ / EFE / El Nuevo Herald

Las encuestas pronostican que el régimen de Nicolás Maduro enfrentará una tormenta perfecta en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, con la desesperación de los venezolanos gestada por la peor crisis económica en décadas, que deriva en una marejada de votos castigo. Estos se abalanzarán sobre un chavismo desgastado y altamente impopular.

Pero eso podría no ser suficiente, advierten más de una docena de expertos consultados para la elaboración de la actual serie sobre las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

La ventaja de entre 20 y 30 puntos porcentuales que la oposición le lleva al chavismo, según la mayoría de las encuestas, podría ser contrarrestada por el repotenciado arsenal de trampas y arbitrariedades preparado de antemano por el chavismo, que en su conjunto, convierten el ejercicio electoral en lo que muchos han descrito como “un fraude en cámara lenta”.

“El evento del 6 de diciembre va a ser un desafío entre todo este sistema de ventajismos electorales [instaurado por el chavismo] versus una población que está sostenidamente cansada, que está buscando un cambio y que puede salir masivamente a castigar al gobierno en las urnas”, dijo el asesor político Orlando Viera Blanco.

Los sondeos muestran que cerca de un 90 por ciento de los venezolanos quiere un cambio, y muchos de ellos piensan expresar precisamente eso durante la votación del 6 de diciembre.

Pero el esquema de ventajismo tejido por el chavismo no puede ser desestimado.

Ese esquema –cuyos detalles serán explicados en los próximos artículos de la presente serie– cuenta entre sus muchas aristas un obsceno redimensionamiento de los circuitos electorales, o Gerrymandering, que en las elecciones parlamentarias del 2010 llevó al régimen a obtener 98 de los 165 escaños en disputa. Estos son equivalentes a un 59.4 por ciento de los puestos de la Asamblea Nacional, aún cuando solo obtuvo el 48.13 por ciento de los votos depositados.

En juego durante los comicios está el control de la Asamblea Nacional que durante los últimos años ha permanecido bajo el férreo control del chavismo.

La oposición ha estado vendiendo el ejercicio electoral como el evento que podría iniciar el proceso de cambio en Venezuela. Sin embargo, muchos insisten en que la derrota del oficialismo tiene que ser “devastadora”, con una votación de más de dos tercios, para que la nueva asamblea cuente con la fuerza necesaria para enfrentar a los otros poderes secuestrados por el chavismo.

Pese a la creciente impopularidad del régimen, una victoria de esas proporciones parece muy difícil de conseguir, especialmente ante la modificación de los circuitos electorales perpetrado por el Consejo Nacional Electoral, organismo controlado por el régimen para darles más diputados a las regiones tradicionalmente controladas por el chavismo.

Mecanismos para una ventaja electoral

El Gerrymandering, y el resto de los mecanismos de ventajismo, podrían garantizarle al chavismo entre 40 y 50 diputados antes de la apertura de las urnas, dijo Viera Blanco.

Adicionalmente, el régimen cuenta con un vasto aparato de movilización durante las elecciones; juega con asustar a millones de venezolanos que aún reciben beneficios del Estado dándoles a entender que el voto no es secreto, y suspendió las garantías constitucionales en los estados fronterizos con Colombia. Esto impide que la sociedad civil pueda organizarse para prevenir que el chavismo aplique mecanismos fraudulentos en un importante número de centros de votación.

Ese grado de ventaja unilateral –que de por sí garantiza que las elecciones no serán limpias y transparentes– se percibe como un hueso duro de roer para una oposición que adicionalmente carece de medios de comunicación donde colocar comerciales, no cuenta con grandes donaciones y es satanizada a diario por el régimen a través su inmenso aparato de propaganda.

Impopularidad del chavismo

Excepto que estas elecciones se realizan en momentos en que el chavismo atraviesa por el peor momento de popularidad de su historia.

“La diferencia entre lo que es el madurismo y lo que fue el chavismo es abismal en términos de bienestar y de la calidad de vida de las personas”, dijo José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar. “Los tres años de Maduro han sido caracterizados por una quejadera permanente y por la constante generación de expectativas que al final no se cumplen”.

El venezolano está siendo asfixiado por la crisis de abastecimiento.

En los tres años del gobierno de Maduro, el tamaño de la economía venezolana medida en dólares pasó desde los $298,000 millones que tenía en el 2012 a $131,000 millones estimados para este año, según cifras del Fondo Monetario Internacional que muestran una de las contracciones económicas más severas de la historia moderna del mundo.

El empobrecimiento de la población venezolana es violento, cayendo en más de la mitad en espacio de pocos meses y pasando desde los $11,450 per cápita del 2012 a $4,417 estimados para este año.

“Eso lo que está generando este sentimiento generalizado del venezolano de querer ver un cambio”, comentó Carrasquero.

“Hay mucha gente entre los adeptos del chavismo que ha perdido fe en la capacidad del gobierno de resolver sus problemas. Y eso es muy malo, porque te indica que ha perdido la conexión que se supone que debe haber entre un partido político y su gente”, añadió.

Esa pérdida de fe puede verse en las últimas encuestas.

Según Venebarómetro, un 86.8 por ciento de los venezolanos se pronuncia a favor de un cambio en la conducción ante la actual situación del país, que un 89.3 por ciento califica de “negativa”

Ventaja de la oposición

La intención de voto a favor de la oposición supera a la del régimen en algo más de 20 puntos, con una proporción de 38.3 por ciento a 17.1 por ciento, con un 28 por ciento pronunciándose a favor de candidatos independientes, según Venebarómetro.

La encuesta de Keller y Asociados, que también indica que el 89 por ciento de los venezolanos considera que la situación del país es grave, le da a la oposición una ventaja de 25 puntos, con una proporción de 48 a 23 por ciento.

El margen era aún mayor en el sondeo de septiembre de la encuestadora Hernández Hercón, que colocó la brecha a favor de la oposición cerca de los 30 puntos porcentuales.

Para el encuestador Oswaldo Ramírez, presidente de ORC Consultores, existe evidencia de que la crisis económica está mermando radicalmente la polarización social que por año fue alimentada exitosamente por el fallecido presidente Hugo Chávez para mantener con vida el enfrentamiento de clases.

“Hay un punto de quiebre en Venezuela, se rompió la polarización”, dijo Ramírez, al insistir que gran parte de los sectores que tradicionalmente han acompañado al chavismo ahora comparten el anhelo de cambio del opositor.

“Cerca de ocho de cada 10 venezolanos estaría dispuesto a votar en contra de Nicolás Maduro”, dijo Ramírez.

Pero eso no quiere decir necesariamente que un 80 por ciento de los electores ya está decidido a votar a favor de los candidatos de la oposición.

“Entre los electores que te hablan de un cambio, un 45 por ciento sí te habla a favor de la oposición, pero otros, un 10 por ciento, quiere ver que un nuevo liderazgo emerja desde el chavismo. Eso sí, no quiere ver ninguna de las actuales caras visibles del chavismo. Y cerca de un 30 por ciento dice que quiere que el cambio sea ejecutado por algún independiente”, explicó Ramírez.

Eso dicho, los expertos no tienen duda de que la luna de miel entre el chavismo y muchos de sus electores ya llegó a su fin.

“Eso se debe a la pérdida de capacidad que tenía el gobierno de dar dinero, toda esa práctica petropopulista. Se acaba porque ya no te lo puedo dar, y si te puedo dar, ya es en menor escala”, explicó Ramírez desde Caracas.

“Entonces, el grueso de la gente que recibía esos beneficios te dice hoy: ‘bueno, dejaste de darme, entonces yo no tengo por qué tener filiación hacia a ti. No necesariamente me voy hacia la oposición, pero ya no tengo afiliación hacia ti’ ”, agregó.

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